Un país aconfesional llamado España

A no ser que me equivoque, mirando la Constitución Española, no es que quienes no profesamos religiones estemos protegidos contra su uso en la política. Leo en el Artículo 16:

  1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.

  2. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.

  3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.

Supongo que es la sección 3 del artículo aquella a la que recurrimos habitualmente, pensando que dice que nuestro país es un estado aconfesional, pero no es así. No sé si aparece en otro artículo de la Constitución de esa forma. Aún así, soy de pensar que, quienes se dedican a la política, no deberían establecer relaciones evidentes con ninguna religión. Entre otras cosas, por respeto a quien no profese la misma. Se trataría, para empezar, de buena educación y respeto.

Fiesta de la Patrona de Laredo.

En Laredo, sin embargo, es de esta otra manera. Cada vez que hay un festejo o cualquier cosa, venga, la Corporación a misa. Me mata.

Iba a dejarlo ahí, pero es que leo en la noticia:

[…] acudo por primera vez con humildad y orgullo ante nuestra Patrona, en nombre y representación de nuestro ayuntamiento, a expresar como alcaldesa y desde mi propia convicción personal y también sentimiento, cuantos deseos y voluntades considero compartidos por quienes aquí hoy nos encontramos, independientemente de nuestras íntimas creencias o percepciones de vida.

Así que eso, a representar a quienes creen en Dios y a quien no, porque me sale de dentro. Ole. Pues no, no veo por qué nos tiene que representar a quienes no somos cristianos o a quienes son de otra religión, que alguno habrá. Creo que lo de los cristianos es acaparador. “Como somos muchos y desde hace mucho tiempo, a los que no sean como nosotros, que se fastidien”. Pues también somos ciudadanos y ciudadanas, oiga. Y merecemos el mismo respeto que quienes rezan. Así que un cargo público no debería mostrar preferencias con su cargo. Cuando vaya de civil o no esté representando a nadie, hace usted lo que quiera, pero en mi representación, no, por favor.

Vale, siguiente…

Me gusta el tema; la importancia de las palabras.

Se escogió con muchísimo cuidado el término que debía aparecer en la Constitución: estado aconfesional.

Se evitó la nomenclatura más “normal” (por usada) de “estado laico”.

La diferencia es sutil pero importantísima. Entiendo que el “laicismo” implica suponer a la religión como algo totalmente ajeno y extraño, en este caso al Estado. Entiendo que “aconfesional” es lo que no está comprometido especialmente con ninguna religión, en este caso el Estado. Era una precisión en la Constitución, necesaria -por ejemplo- para mantener los acuerdos España-Vaticano.

La ligera diferencia en las palabras permite (y aquí se ve la importancia) que -por ejemplo- los centros de enseñanza obligatoria impartan la asignatura de “Religión”, hecho impensable en un estado laico, como Francia.

Ergo, la Constitución dice que se puede oficialmente andar con Dios a cuestas, pero no se decanta por ningún dios en concreto. (En algunos centros públicos, según necesidad, se enseña el Islam).

Las maravillas del idioma. :wink:

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…, manipulado para fastidiarnos una política sin ataduras serviles.

— Papá, ¿qué es el laicismo?

— ¿Recuerdas cuando fuimos con unos amigos a comer paella?

— Si

— Pues la paella laicismo tu madre y yo juntos.

:grimacing:

¡Qué bien te lo pasas…!

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